CLA DE GIJÓN-SUR

El mundo de ayer: memorias de un europeo, de Stefan Zweig

Biblioteca de Gijón Sur, miércoles 30 de junio, 19,00 horas.

«El destino me ha condenado con una mirada insobornable, una mirada dura,
pero un corazón frágil»

Llegamos al verano y al final de esta primera etapa del club de lectura con la autobiografía de uno de los más relevantes intelectuales europeos del siglo XX. «El mundo de ayer: memorias de un europeo» es un relato conmovedor y una obra fundamental para entender los acontecimientos que arrastraron a la vieja Europa a la destrucción, en un siglo sangriento atravesado por dos guerras mundiales, la debacle económica, la persecución de personas y pueblos enteros y el ascenso de los totalitarismos.

Nacido en Viena en 1881 en el seno de una acomodada familia judía, Stefan Zweig , adinerado, culto, brillante, fue en vida uno de los escritores más célebres de Europa y su obra traducida a más de cincuenta idiomas; ensayista, biógrafo, poeta, novelista, dramaturgo, traductor, editor, libretista de ópera, conferenciante, coleccionista, viajero, cosmopolita, pacifista, humanista y, sobre todo, un europeo convencido. Contrario a la lucha partidista, era defensor de los valores espirituales y situaba al hombre por encima de la raza o la nación; su ideario humanista lo basaba en la fraternidad y la paz y le fascinaba la idea del internacionalismo, de no estar únicamente vinculado a un solo país. Un judío laico absolutamente sumergido en la cultura occidental, antinacionalista y antisionista.

«Nací en 1881, en un imperio grande y poderoso -la monarquía de los Habsburgo-, pero no se moleste en buscarlo en el mapa: ha sido borrado sin dejar rastro. Me crié en Viena, metrópoli dos veces milenaria y supranacional, de donde tuve que huir como un criminal antes de que fuese degradada a la condición de ciudad de provincia alemana. En la lengua en que la había escrito y en la tierra en que mis libros se habían granjeado la amistad de millones de lectores, mi obra literaria fue reducida a cenizas. De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped, en el mejor de los casos. También he perdido a mi patria propiamente dicha, la que había elegido mi corazón, Europa, a partir del momento en que ésta se ha suicidado desgarrándose en dos guerras fratricidas».

Stefan Zweig, intelectual cuyos amigos y referentes son personalidades como Freud, Einstein, Mann, Reindhart, Romain Rolland, Roth, Rodin, Rilke, Valéry o Renoir, es un autor extraordinariamente prolífico, implacable con sus propios manuscritos, a los que suprimirá páginas y páginas para conseguir un ritmo ágil e intenso, que seducirá a millones de lectores. Sus obras tuvieron también un gran éxito cinematográfico: directores como Robert Siodmak, Max Ophuls, Roberto Rossellini o Krzysztof Kieslowsky o más recientemente Kubrick o Wes Anderson, adaptaron algunos de sus libros, como Ardiente secreto, Una casa junto al mar, Veinticuatro horas en la vida de una mujer, Carta de una desconocida, Gran Hotel Budapest y un largo etcétera.

Con el ascenso de Hitler al poder, su nombre fue incluido en el índice de autores prohibidos. Los nazis, que quemaron y prohibieron sus libros, lo convirtieron en un apátrida y lo forzaron al exilio. Sus obras desaparecieron de las bibliotecas públicas y de los escaparates de las librerías. No expresaban opiniones políticas, pero su autor era judío y encarnaba el ideal de tolerancia de una Europa libre, amable y cosmopolita. Zweig abandonó su casa de Salzburgo, donde se habían alojado los escritores, músicos y artistas más notables de la época, para refugiarse primero en Londres y luego, ya como apátrida desde 1938, iniciando un largo periplo que lo llevaría a visitar varios países del continente americano.

He sido homenajeado y marginado, libre y privado de libertad, rico y pobre. Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea.”

Su energía se fue agotando en sus sucesivos destierros hasta recalar finalmente en Brasil, preguntándose si alguna vez volvería a Europa. El mundo de ayer surgió en ese clima de precariedad y angustia, casi como un réquiem por una civilización que se hundía en la barbarie del totalitarismo nazi. Separado de su biblioteca, su archivo y su querida colección de manuscritos autógrafos, el escritor vienés no pudo utilizar otra guía para escribir el libro que su memoria. No le pareció un gran inconveniente, pues la memoria es “una fuerza que ordena a sabiendas y excluye con juicio” A medida que la Alemania nazi cosechaba éxitos militares, Stefan Zweig sentía que todos sus valores habían sido destruidos y que la destrucción era demasiado grande para poder soportarla. Pocos meses después de cumplir 61 años y tras completar su autobiografía, Zweig se suicidó en su domicilio de Petrópolis, el 22 de febrero de 1942, en compañía de su segunda esposa, Lotte. Había dejado todos sus asuntos resueltos y una nota de despedida escrita en alemán.

El mundo de ayer es una de las más conmovedoras autobiografías que se han escrito, la obra en la que Stefan Zweig encadena sus recuerdos evocando un pasado reciente que incluye los acontecimientos más trágicos, hermosos y decisivos del siglo XX. Con su inconfundible estilo elegante, limpio y fluido, quizá intuyendo que era su última obra, vierte su nostalgia por su mundo desaparecido, su anhelo de ser querido y comprendido, su sueño de una fraternidad de la cultura paneuropea, su miedo a la incertidumbre y a la ignominia que provocan los fascismos. Su propósito no es narrar su peripecia personal, sino recrear la historia de esa Europa ilustrada, liberal y democrática desde la perspectiva de un apátrida forzoso. Por lo que escribió, y también por lo que no escribió, El mundo de ayer es algo más que un testamento o una confesión: es una opción de vida, un universo que su dueño advertía que se convertía en ceniza, en melancólica ceniza.

La derrota de la inteligencia y de la humanidad que representó la muerte de Zweig resulta terrible. Más aún en estos días de incertidumbre, cuando vemos cómo avanzan opciones que alientan y alimentan el odio, el racismo, la xenofobia, la intolerancia religiosa, el nacionalismo excluyente, el machismo, la violencia ejercida sobre los más vulnerables y los que piensan diferente; que recuperan la parafernalia nazi o que reivindican orgullosos el ideario fascista mientras se envuelven en banderas que apelan a la libertad. Es ahora precisamente cuando debemos hacer aún más patente nuestro respeto y nuestro recuerdo por Zweig, su digno combate y su eterna sonrisa.

Como siempre, os animamos a recorrer el mapa para asomarnos a la vida y a la obra de este gran intelectual y os dejamos un documento con un listado de las webs consultadas y utilizadas en esta reseña. Recordad que, además del catálogo de nuestras bibliotecas, en las plataformas digitales eBiblio y eFilm Asturies podéis disfrutar de libros y adaptaciones cinematográficas de la obra de Stefan Zweig.

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