CLA DE LA CAMOCHA "CON AROMA A CAFÉ"

El adversario, de Emmanuel Carrère

Para nuestra última sesión del año elegimos una impactante novela, El adversario, escrita por el francés Emmanuel Carrère, quien nos relata una escalofriante historia real que supuso un gran impacto para Francia en su momento.

El 9 de enero de 1993, Jean-Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intento, sin éxito, matar a su amante y después darse muerte. La investigación que se llevó a cabo para esclarecer los hechos reveló que no era médico, tal como pretendía y, algo muy difícil de creer, tampoco era otra cosa. Llevaba mintiendo a sus seres queridos desde los dieciocho años acerca de sus estudios y su trabajo y a punto de verse descubierto, prefirió acabar con sus vidas a afrontar las consecuencias de sus actos. Por ello, fue condenado a cadena perpetua. Este libro narra esta escalofriante historia real que es un viaje al corazón del horror. El resultado es una obra excepcional que ha sido comparada con A sangre fría de Truman Capote, pero con la que se encuentran algunas diferencias, puesto que Capote pretendía ser objetivo, frío y omnisciente; por su parte, Carrère narra en primera persona y se implica en la historia. Capote pretendía hacer una crónica periodística en la que nada era inventado, pero que creaba escenas y conversaciones, engañando así al lector. Carrère cuenta lo que sabe y cómo lo sabe, siendo el foco más limitado puesto que el narrador no lo ve y oye todo, pero es más honesto y verosímil.

Emmanuele Carrère, ha tratado este hecho de la forma más rigurosa posible, tanto que se podría decir que nos encontramos ante un escritor desapasionado y frío. A través de entrevistas a los testigos y cartas al propio Romand, nos presenta de manera contenida y simple, sin llegar a dar explicaciones innecesarias, la oscura vida y mente de Romand, repleta de engaños, estafas y farsas, que mantuvo durante casi dos décadas.

Hay muchas obras que relatan un suceso real que es de tal importancia e impacto social que resultan simples relatos duros donde la literariedad, en caso de que exista, queda relegada a un plano muy inferior al esperable. En esta obra no es así, ya que hay una extraordinaria lectura de la condición humana y Carrère otorga humanidad a un relato real, que visto en los medios de comunicación solamente resulta brutal.

Emmanuel Carrère es un escritor, director de cine y guionista francés. Estudió en el Instituto de Estudios Políticos de París, pero pronto comenzó a interesarse por el mundo del cine, sobre el que escribía críticas para diversas revistas. En el ámbito literario, logró un gran éxito con El adversario, novela de la que él mismo escribió el guion para su adaptación cinematográfica. Además, Carrère se ha encargado posteriormente de dirigir versiones de sus novelas para el cine. A lo largo de su carrera ha logrado diversos galardones como el Renaudot, el Femina, el Duménil o el Princesa de Asturias de las Letras en 2021.

Nos reunimos para comentar la novela a mediados de diciembre, en un ambiente ya pre-navideño, al que no faltaron nuestras integrantes «virtuales».

La obra nos impactó, pues nos supimos ante un relato de autoficción en el que se mezclan hechos reales con otros ficticios. Una narración que comienza con la explicación del autor de cómo inició el proyecto y lo difícil que le resultó la redacción de su primera carta dirigida a Romand, al protagonista de esta tremenda historia, que quiso fuera limpia, medida y neutral; y que, por otra parte, se convirtió inmediatamente en un recurso literario fundamental que captó nuestra atención y nos enganchó para seguir leyendo desde sus primeras frases.

Carrère se centra en los 18 largos años que duró la mentira del protagonista, un hombre que consiguió engañar incluso a sus seres más queridos durante todo ese tiempo. Centra el relato en este personaje, por el que se siente irremediablemente fascinado y al que, suponemos, ve como un gran fabulador, como otro «escritor» que cuenta su historia: la de una vida que nunca existió. Y nos preguntamos cuál es la finalidad de Carrère, qué pretende con el relato. Quizás, pensamos, intente comprender las razones de Romand, o quizás quiera, como nosotras, entender por qué prefirió matar a dejar que se conociera la verdad. Suponemos que no podía soportar que sus seres sufrieran al descubrir al «adversario», al Satán que llevaba dentro. O mejor, prefirió asesinar a sufrir la crítica de su familia y amigos en el momento en el que se conociese la verdad. Porque Romand es un ser egocéntrico y egoísta, un cobarde y un asesino que mata a su propia gente: un psicópata que se inventa y reinventa en personajes con los que se viste y a los que interpreta según sus necesidades, parasitando una y otra vez su propio cuerpo, hasta su penúltima creación: el religioso en el que se transforma durante sus años de prisión, donde parece que llega a ser feliz.

La obra impacta y desasosiega por igual. El autor quiere contar la historia de Romand desde el punto de vista del protagonista, y quiere contarlo sin enjuiciarlo. Pero ¿cómo hacerlo? Para ello reconstruye toda su angustia sin entrar en valoraciones y sin profundizar. Va dando pinceladas de sus sentimientos, pero guarda las distancias. Nos hubiera gustado que «abriera» a Romand por dentro, como lo hizo consigo mismo en su otra novela: Yoga, en la que se expone totalmente. Pero en El adversario Carrère no quiso o no pudo hacerlo. No consiguió penetrar el alma del personaje: no supo llegar a descubrir su verdadera personalidad. Aunque el propio Romand parece que tampoco ha sabido nunca quién es en realidad. Sus psiquiatras responden a esta cuestión en la página 143 de la obra, donde dicen:

«Le será para siempre imposible… ser percibido como auténtico, y él mismo tiene miedo de no saber nunca si lo es».

La obra es, sin duda, un libro muy particular. El personaje protagonista es tan atroz que, creemos, el autor no tiene mucho más que inventar para crear la historia, pues si no hubiera existido, si la narración no se hubiera basado en un hecho real, sin duda nadie la hubiera creído. Y conocer los acontecimientos sucedidos con anterioridad a la lectura nos ha permitido fijarnos y centrarnos en los detalles y en la increíble construcción de la «posverdad» del protagonista.

Entendemos que Carrère se sienta intrigado por Romand, por su patología. Pero sin duda lo que de verdad le intriga no son sus crímenes, su maldad, sino su soledad y el aislamiento y la incomunicación de todas aquellas horas infinitas en las que durante tantos años finge se otro e ir a trabajar. El resto no le preocupa. No le importan los demás personajes, ni investiga la infancia del protagonista. Solo se interesa por el «adversario«, por ese otro yo que todos tenemos pero que afortunadamente solo a unos pocos les lleva a matar.

Existen dos películas que tratan el mismo tema: El adversario basada en la obra de Carrère dirigida por Nicole García, y la española La vida de nadie del director Eduard Cortés. Ambas muy interesantes y totalmente recomendables para ver este año que ahora comienza.

¡Feliz 2022!

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