TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE L' ARENA

Taller de Creación Literaria. Sesión del martes, 29 de noviembre de 2022

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso

Esta icónica cita del escritor Augusto Monterroso nos permite vislumbrar la temática de la sesión: el mágico mundo de los microrrelatos.

Tras la lectura y comentario de los ejercicios realizados por los alumnos, trabajaremos el microrrelato partiendo de sus características y de ejemplos de autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Alejandro Jodorowsky y Juan José Millás, entre otros.

Como ejercicio para la siguiente sesión, la profesora facilitará unos dados del narrador (storyteller dice) para generar una dinámica interactiva. Cada persona deberá escoger tres, lanzarlos y escribir un microrrelato (150 palabras como máximo) incluyendo las tres palabras que les hayan salido (una por dado). Alea iacta est.

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TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE L' ARENA

Taller de Creación Literaria. Sesión del martes, 15 de marzo de 2022

Una Rosa es una rosa es una rosa es una rosa.

Gertrude Stein

Basta con dejarse ir y la vida hace el resto. En palabras de Julio Cortázar, así actúan los famas. Los cronopios, en cambio, son como garabatos al margen de los renglones, dibujos fuera de la raya o poemas sin rima. Prefieren andar descalzos e incluso llegan a caerse de las nubes.

Una noche en un hotel cualquiera, una llamada inesperada empaña la idílica relación entre dos personajes, y las discordancias, las intrigas, las ingenuidades o las luchas por el poder que se plantean revelarán si tienen algo de cronopios o de famas. Según una conocida teoría, todos somos iguales pero no idénticos y la esencia de cada individuo se muestra en su manera de actuar ante una misma circunstancia. De ahí que siempre encontremos entre las páginas de un libro ese efecto espejo en el que reconocer, para bien o para mal, algo de nosotros mismos.

Una canción infantil dice que hay que abrir la puerta para ir a jugar, y eso es lo que hemos hecho en la primera sesión del taller, inspirarnos en las desbordantes imaginaciones de los autores para definir nuestros personajes, reales o fantásticos, buenos o malos, mejores o peores, pero nuestros, al fin y al cabo.

CLA DE EL LLANO

Estamos leyendo… Trigo limpio

Veinticinco años después de protagonizar una gamberrada que marcará el transcurso de la vida de un grupo de amigos, el narrador sin nombre de esta novela recibe un mensaje de Simón, un antiguo miembro de la pandilla con una propuesta inesperada: ¿por qué no escribes sobre nosotros?, ¿sobre lo que nos sucedió? Pero cuando el narrador intenta conectar con Simón descubre que desapareció hace varios años.

Como una falsa novela de detectives, Trigo limpio sigue los pasos de un escritor dispuesto a cualquier cosa para darle forma a la novela perfecta mientras investiga sobre un pasado que poco se parece a lo que recuerda de su infancia perdida en un barrio periférico de Almería. Un juego literario en el que el lector está invitado a conectar las piezas de un hábil rompecabezas.

Armado con un inteligente sentido del humor y dispuesto a saltarse todas las fronteras entre la realidad y la ficción, Juan Manuel Gil ha obtenido el Premio Biblioteca Breve 2021 con este lúcido homenaje al poder universal de contar historias y al refugio que supone la lectura.

La próxima sesión será el martes 20 de diciembre a las 19:00 horas.

CLA DE EL LLANO

Juan Manuel Gil

Juan Manuel Gil nació en Almería, en 1979. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Almería, formó parte de la primera promoción de residentes de la Fundación Antonio Gala de Córdoba, en el curso 2002-2003.

Con su primer libro, Guía inútil de un naufragio (2004), obtuvo el Premio Andalucía Joven de Poesía. Desde entonces se ha centrado en la novela: Inopia (2008), Las islas vertebradas (2017) y Un hombre bajo el agua (2019). Es autor, además, de dos volúmenes de difícil clasificación: Mi padre y yo. Un western (2012), que le valió el Premio Argaria, e Hipstamatic 100, una recopilación de textos en los que mezcló vida y actualidad.

En febrero de 2021 obtuvo el premio Biblioteca Breve de novela, galardón convocado por la editorial Seix Barral, por su novela Trigo limpio. El jurado estaba compuesto por los escritores Pere Gimferrer, Enrique Vila-Matas, Ana Merino y Raquel Taranilla, así como por la directora de la editorial, Elena Ramírez.

Además de su trabajo como escritor, colabora en diversos periódicos como columnista y es profesor de Lengua y Literatura en un instituto de su ciudad natal, Almería.

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE EL LLANO

Textos para la sesión del día 17 de noviembre

El alcalde, único funcionario, máxima autoridad y representante de un poder demasiado lejano como para provocar temor, era un individuo obeso que sudaba sin descanso.

Decían los lugareños que la sudadera le empezó apenas pisó tierra luego de desembarcar del Sucre, y desde entonces no dejó de estrujar pañuelos, ganándose el apodo del Babosa.

Murmuraban también que antes de llegar a El Idilio estuvo asignado en alguna ciudad grande de la sierra, y que a causa de un desfalco lo enviaron a ese rincón perdido del oriente como castigo.

Sudaba, y su otra ocupación consistía en administrar la provisión de cerveza. Estiraba las botellas bebiendo sentado en su despacho, a tragos cortos, pues sabía que una vez terminada la provisión la realidad se tornaría más desesperante.

Cuando la suerte estaba de su parte, podía ocurrir que la sequía se viera recompensada con la visita de un gringo bien provisto de whisky. El alcalde no bebía aguardiente como los demás lugareños. Aseguraba que el Frontera le provocaba pesadillas y vivía acosado por el fantasma de la locura.

Desde alguna fecha imprecisa vivía con una indígena a la que golpeaba salvajemente acusándola de haberle embrujado, y todos esperaban que la mujer lo asesinara. Se hacían incluso apuestas al respecto.

Desde el momento de su arribo, siete años atrás, se hizo odiar por todos.

Llegó con la manía de cobrar impuestos por razones incomprensibles. Pretendió vender permisos de pesca y caza en un territorio ingobernable. Quiso cobrar derecho de usufructo a los recolectores de leña que juntaban madera húmeda en una selva más antigua que todos los Estados, y en un arresto de celo cívico mandó construir una choza de cañas para encerrar a los borrachos que se negaban a pagar las multas por alteración del orden público.

Su paso provocaba miradas despectivas, y su sudor abonaba el odio de los lugareños.

Fragmento del capítulo II de Un viejo que leía novelas de amor, Luis Sepúlveda

ALFONSO. Sí, respetable Veremundo; hoy mismo

de las murallas de Gijón me ausento,

donde tanta flaqueza y tanto oprobio

mis indignados ojos están viendo.

El moro triunfa, los cristianos doblan

a la dura cadena el dócil cuello,

sin que uno solo a murmurar se atreva

de opresión tan odiosa. No: aunque en medio

de esta vil muchedumbre apareciese

del gran Pelayo el animoso aliento;

en vano a libertad los llamaría,

ya nadie le entendiera.

VEREMUNDO. Él en el seno

de la etérea mansión goza sin duda

la palma que a los mártires da el Cielo

en el premio a su virtud. Fiero, incansable,

los llanos de la Bética le vieron

casi arrancar él solo la victoria,

que vendió la perfidia al agareno.

Él atajó el raudal a la fortuna

del soberbio Tarif, cuando en Toledo

del victorioso ejército sostuvo

la terrible pujanza un año entero.

De igual valor fue Mérida testigo;

hasta que puesta su cabeza a precio

por el infame Muza; y escondido

desde entonces su nombre en el silencio,

ni de él ni de Leandro el hijo mío

la fama volvió a hablar.

Fragmento del primer acto de la tragedia Pelayo, Manuel José Quintana

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE EL LLANO

Sesión del 17 de noviembre

En la sesión del día de hoy, tras la lectura y análisis de los textos escritos por las alumnas, trabajamos los diferentes tipos de mirada que puede adoptar el narrador en relación con los personajes. Estas son desde abajo, cuando el personaje tiene características divinas; de pie, cuando narrador y personaje están en igualdad de condiciones; y desde arriba, cuando el personaje es caracterizado como un ser despreciable, rozando lo animal. Como ejemplos utilizamos un fragmento de Un viejo que leía novelas de amor de Luis Sepúlveda y otro de la tragedia Pelayo de Manuel José Quintana. Con ellos, se habló del tipo de mirada desde arriba y desde abajo, respectivamente.

Como ejercicio para la siguiente clase, el alumnado tiene que escribir un microrrelato, de tema libre y de 120 palabras como máximo. El único requisito es que se incluya un giro sorprendente (plot twist en inglés) hacia el final, para generar así sorpresa en el lector.

Además, el profesor propuso a las alumnas que participasen en el concurso de microrrelatos que organiza la cadena SER semanalmente. No obstante, la participación no es de carácter obligatorio.

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE EL LLANO

Textos para la sesión del 3 de noviembre

A propósito de estas primeras pequeñas aventuras unilaterales, la más terrible y risible se produjo en ocasión de una carrera endiablada, suicida, a la cual se lanzó Teresa con su Floride cierta noche que regresaban a la ciudad por la autopista de Castelldefels. Habían salido simplemente a dar un paseo, a última hora de la tarde, pero Teresa se había animado a ir lejos y cuando volvían era noche cerrada. Teresa llevaba una blusa a rayas de cuello corto y un rojo pañuelo de seda que flotaba al viento con sus cabellos. Tenía la radio encendida y se oía un cha-cha-cha. El murciano, que nunca había experimentado la emoción de la velocidad en un coche sport, miraba alternativamente el haz de luz de los faros sobre el asfalto, el cuentakilómetros (la aguja pasaba ya de los ciento veinte) y el delicioso perfil de Teresa, mientras con una mano se agarraba firmemente al cristal delantero, y mantenía el otro brazo sobre el respaldo del asiento de la muchacha. «¿Te gusta correr?», le gritó Teresa. Él asintió vagamente con la cabeza. Sentía en las sienes el golpeteo de su propio cabello atezado y en el rostro la furia del viento pegándose, adhiriéndose a la piel como una máscara cálida, mientras que en alguna parte un dulce zumbido iba en aumento y lo llenaba todo. La velocidad era cada vez mayor, y el zumbido se hacía cada vez más agudo y delgado, subía, subía primero por su vientre y luego por su pecho y de pronto inundó sus sentidos y se diluyó en una plenitud silenciosa, sideral, en una pueril emoción de luz de luna, de ingravidez… Pero Manolo desconfiaba de las emociones mecánicas (recordó oscuramente que una vez el Cardenal le habló de ciertas máquinas tragaperras que echándoles una moneda se la cascan a uno, en los Estados Unidos, debía ser un chiste) y sospechó que todo se había confabulado para aturdirle: la luna y las estrellas y la noche tan azul derramaban promesas engañosas. Su habitual desenvoltura en torno a la hembra no había previsto este ataque traicionero, esta borrachera de los sentidos, y por vez primera en la vida se sintió frágil, pequeño, vulnerable y oscuramente sucio, vencido de antemano por aquella hermosa fuerza conjunta (automóvil-ricamuchacha-cha-cha) que le lanzaba a través de la noche a velocidades de vértigo. No supo lo que fue, si el perfil adorable de Teresa con los labios entreabiertos y los rubios cabellos al viento, flotando trenzados con el rojo pañuelo (una llama fulgurante en la noche) o el ardiente roce de las caderas, o tal vez la misma velocidad, aquel vehemente zumbido que era la plenitud de algo, pero lo cierto es que en un momento dado, súbitamente, un júbilo sordo, un dulce vacío en la médula (¡para, loca, despacio!) una excitación que nunca en la vida había experimentado y un ardor punzante produjo el segundo y definitivo cambio en sus sentidos: un brusco taponamiento en los oídos, mientras ingresaba en alguna región etérea y echaba suavemente la cabeza hacia atrás (¡para, nena, para!) y miraba el firmamento, y la música del cha-cha-cha envolvió su cabeza y flotó, y se estremeció, y creyó disolverse allí mismo… en el preciso momento en que Teresa (oh niña ingrata) frenó bruscamente al borde del autopista y, con gesto desfallecido, ella también, apoyó la cabeza despeinada en el volante y dejó escapar un profundo suspiro.

Fragmento de Últimas tardes con Teresa, Juan Marsé

Una tarde, el primer verano de Susanna, Agnes percibe un olor nuevo en la casa.

[…]

Es un olor fuerte, acre, como de alimentos podridos o sábanas sin orear. No lo había notado nunca. Si tuviera color sería verde grisáceo.

[…]

¿Qué es? Huele a flores marchitas, a plantas que llevan demasiado tiempo en el agua, a estanque podrido, a liquen húmedo. ¿Habrá algo en la casa que se esté pudriendo?

[…]

También sabe que ese olor, ese aire podrido, no es algo físico. Tiene un significado. Es una señal, una señal de algo… algo malo, algo que no está bien, algo discordante en la casa. Lo nota, crece y medra en alguna parte como el moho del revocado en invierno.

[…]

[El padre de Susanna entra.] Agnes se da cuenta de que él coge una taza, la llena de agua de la jarra, la bebe, y después bebe otra y otra más. Da la vuelta alrededor de ellas y se deja caer en la silla de enfrente.

Agnes lo mira. Nota su propia respiración, aire que entra, aire que sale, como un árbol al viento. Vuelve el olor amargo y húmedo. Es más fuerte. Está ahí, delante de ellas. Sale de él como humo, se acumula encima de su cabeza en una nube verde grisácea. Lo lleva consigo, es como si el olor lo envolviera, como bruma. Es como si le saliera de la piel. Examina a su marido. Parece el mismo de siempre. ¿O no? A pesar de la barba, lo ve demacrado, pálido como el pergamino. Tiene los párpados hinchados y las ojeras moradas. Parece que mira por la ventana, pero en realidad no lo hace. Es como si no viera lo que tiene delante. Una mano reposa en la mesa, entre los dos, llena de aire vacío. Se diría que es un hombre dibujado sobre un lienzo fino, sin nada detrás; como si le hubieran chupado el espíritu o se lo hubieran robado por la noche.

Fragmento de Hamnet, Maggie O’Farrell

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE EL LLANO

Sesión del 3 de noviembre

En la sesión del día de hoy, tras la lectura y análisis de los textos escritos por las alumnas, trabajamos la inmersión emocional, poniendo como ejemplos un fragmento de Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé y otro de Hamnet de Maggie O’Farrell.

Como ejercicio para la siguiente clase, el alumnado tiene que escribir un texto, en el género literario de su elección, en el que la voz narradora sea testigo de una persona y empiece a elucubrar sobre ella. Es preciso que se den los máximos detalles sobre esa persona (ambiente, descripción física, qué piensa, su olor, qué transmite al observador, de dónde viene, a dónde va…).

Para hacer más ilustrativo el ejercicio, profesor ejemplificó con la siguiente idea: «estáis en un vagón de tren y os imagináis la vida de la persona que viaja delante de vosotros».

La extensión máxima será de 3 caras (un folio y una cara del siguiente).

CLA DE EL POLÍGONO

Inventario de algunas cosas perdidas de Judith Schalansky

La autora

Judith Schalansky (Greifswald, 1980) estudió Historia del Arte y Diseño Visual y trabaja como diseñadora gráfica, editora y escritora. Su obra literaria es inclasificable y abarca géneros y temáticas muy diferentes pero que, casi siempre, nos llevan a lugares desconocidos, remotos o imaginarios. La memoria y la soledad del abandono son recurrentes en sus obras literarias y marcan su peculiar bibliografía.

Obras publicadas en España:

  • Inventario de algunas cosas perdidas (Acantilado, 2021
  • Cincuenta islas en las que nunca estuve y a las que nunca iré (Capitán Swing, 2013)
  • Atlas de las islas remotas (Capitan Swing, 2013)
  • El cuello de la jirafa (Random House, 2013)

Inventario de algunas cosas perdidas

Este libro está lleno de desapariciones. Animales, personas, islas, poemas, palacios…

La historia de la humanidad está llena de cosas perdidas, relegadas al olvido en ocasiones, o destruidas por el hombre o la erosión de los días. Algunos de esos dispares objetos, reales o imaginarios, quedan recogidos e inventariados en este libro: los enigmáticos fragmentos que han pervivido de los poemas de Safo, el Palacio de la República de Berlín, el tigre del Caspio o el supuesto esqueleto de un unicornio. Una obra cautivadora e inclasificable que brinda la oportunidad de reflexionar sobre el significado de la pérdida y el papel de la memoria a través de la evocación de doce tesoros que el mundo ha perdido para siempre, pero que, gracias al rastro que dejaron tras de sí, en la historia, la literatura y la imaginación, tienen una segunda vida.

Entrevistas y vídeos de la autora en el CCCB

CLA DE CONTRUECES, CLA DE EL POLÍGONO

La desaparición, Julia Phillips

La autora

Julia Phillips nació en Montclair (New Jersey) en 1989.

Cuando era niña estaba fascinada por las historias oscuras de los hermanos Grimm que le daban miedo pero al mismo tiempo le fascinaban.En esta ciudad estudió hasta que se mudó para estudiar Inglés en el Barnard College.

Tras graduarse en la universidad, Phillips viajó a Moscú para aprender el idioma y en 2011 obtuvo una beca del Programa Fulbright que le permitió viajar a Rusia para aprender el idioma y realizar una investigación sobre cómo la inversión extranjera y el turismo han afectado a la península de Kamchatka. ​​ Durante su estancia en Kamchatka, comenzó su interés sobre el daño y dolor cotidiano ejercido contra las mujeres. No quería seguir el relato del trauma, sino las experiencias de la vida cotidiana de las mujeres. ​ Además de analizar como sobreviven los pueblos indígenas colonizados y sus las tensiones entre los rusos étnicos y con los inmigrantes y los pobres.

Después de volver de Rusia trabajó en una editorial de cómics para niños pero renunció pocos meses antes de publicarse su novela. También se ha dedicado a editar y corregir textos

Esto la llevó a publicar su primera novela La desaparición en 2019, que llegó a ser finalista del National Book Award for Fiction de 2019.

Además ha escrito para, entre otros, El New York Times,​TEl Atlántico, y La Revista de París. Enseña en el programa Randolph College MFA y es la fundadora de la serie de eventos en línea Lit Mixer

Actualmente esta trabajando en una nueva novela, con un escenario menos exótico pero relacionada en cuanto a estructura y temática.

La obra

Una apacible tarde de agosto, Aliona y Sofia, hermanas de once y ocho años, juegan a orillas del mar. Cuando emprenden el camino de regreso a casa, un extraño se ofrece a llevarlas en su coche. Ellas, confiadas ante la amabilidad del desconocido, aceptan. Las niñas solo se alarman al ver que dejan atrás el desvío que debían haber tomado. Cuando Aliona saca su móvil y el hombre se lo arrebata de las manos, las hermanas comprenden que están en peligro. La pesadilla acaba de comenzar.

Así arranca La desaparición, como un noir que transcurre a lo largo de un año en la gélida y remota región de Kamchat­ka, aunque muy pronto se revela como mucho más. Sin duda hay un misterio que resolver: ¿qué incierto destino aguarda a las hermanas Golosóvskaia? Pero, ante todo, la novela –estructurada en trece capítulos que se centran en otros tantos personajes femeninos, todos ellos conectados por el secuestro de las niñas– plasma con maestría el impacto que el terrible suceso tendrá en la vida de las mujeres de Kamchatka y saca a relucir las distintas formas de violencia que padecen. Víctimas de la inestabilidad y el desam­paro, sienten que la tierra sobre la que caminan podría desaparecer en cualquier momento, y se preguntan qué será lo próximo que la vida les arrebate.

Kamchatka es un lugar remoto y aislado de muchas maneras. Fue zona militar prohibida hasta los años 90, no tiene carreteras transitables que la unan con el continente, la mayoría de los desplazamientos deben hacer en avión o helicóptero por las dificultades de su orografía. A eso le unes inviernos gélidos y sus espectaculares volcanes, muchos de ellos activos y se convierte en un escenario extraño y evocador para cualquier misterio.

Referencias

Biografía en la Wikipedia

Entrevista en Paris Review

Entrevista en PBS

Página oficial de la autora

Foto de la cabecera: Mariya Tereshkova en Unsplash

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE EL LLANO

Sesión del 20 de octubre

En la sesión del día de hoy, tras la lectura y análisis de los textos escritos por los alumnos, trabajamos el simbolismo en la literatura, entendido este como procedimiento estético.

Se explicó la importancia de esta característica en el relato y se ejemplificó con el poema de Antonio Machado Las ascuas de un crepúsculo morado… y un fragmento del capítulo III de La Regenta de Clarín.

Como ejercicio a realizar en casa se escribirá un texto, en el género literario de la preferencia del alumnado, que transmita una emoción positiva y utilizando palabras que evoquen dicha positividad.

Para que resulte más fácil, se puede tomar el poema de Machado de ejemplo, es decir, escribir una “contestación” con palabras que emanen positivismo en vez de sentimientos funestos, como en la composición del sevillano.

El tema es libre y tendrá una extensión máxima de una 1 línea y una extensión máxima de 3 caras (un folio y una cara del siguiente).